Adiós al cineasta salmantino Basilio Martín Patino

El año 2012 conocí al director, productor y guionista de cine Basilio Martin Patino (Salamanca, 1930) durante su estancia en Lanzarote. En ese momento yo trabajaba en el departamento de Cultura de la Casa Museo José Saramago. El autor de “Nueve cartas a Berta” (Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián 1966) participó en el coloquio sobre “Saramago y el cine” que tuvo lugar en A Casa el 12 de diciembre.
Basilio Martín Patino
Me acuerdo que leyó con mucha atención los comentarios de los visitantes en el libro de firmas y confesó que echaba de menos a Saramago. Tanto que quiso volver dos días después, en compañía de Pilar, su mujer, para escribir sus sentimientos en la página 28 de este libro. En ellos manifestaba que se alegraba de haber encontrado el rincón elegido por Saramago para vivir entre libros, cuadros, poemas y espacios que lo añoraban. Destacaba asimismo el silencio emotivo, ciego e irremediable que reinaba en su hogar. Afortunadamente quedaba su obra, la cual seguirían ambos apreciando y leyendo.
Recuerdo el semblante feliz de Martin Patino, disfrutando de un café portugués en la terraza de la cocina del Premio Nobel así como el profundo respeto y cariño que el periodista Javier Tolentino demostró hacia su persona en todos los actos en los que coincidimos. Lo describía como un autor de cine valiente, crítico, imaginativo, rebelde y travieso; sin duda, el hombre que más le había influido a nivel cinematográfico.

(España, 2012)
En Arrecife tuve la oportunidad de estar con ellos en la proyección de su documental “Libre, te quiero”, basado en el movimiento ciudadano 15-M que acampó en la Puerta del Sol desde mayo a octubre en 2011. 

Amplia información sobre la trayectoria y Fundación de Basilio Martín Patino en la página:

Decía Basilio Martín Patino, medalla de Oro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas:
“He disfrutado del oficio de soñar y sujetar esos sueños en imágenes”
Descanse en Paz.
Arrecife, 13 de agosto 2017



"Ensayo sobre la ceguera"

El 9 de agosto de 1995 José Saramago escribió en “Cuadernos de Lanzarote I”:

“Terminé ayer el Ensayo sobre la ceguera, casi cuatro años después del surgimiento de la idea, suceso ocurrido el día 06 de septiembre de 1991, cuando, solo, almorzaba en el restaurante Varina de Madragoa, de mi amigo António Oliveira (apunté la fecha y la circunstancia en uno de mis cuadernos de tapa negra). Exactamente tres años y tres meses después, el 6 de diciembre de 1994, anotaba en el mismo cuaderno que, transcurrido todo ese tiempo, ni cincuenta páginas había conseguido escribir: había viajado, fui operado de una catarata, me mudé a Lanzarote … (pág.634)

Ed. Alfaguara
Es ahora, en agosto de 2017, cuando releo esta novela con el privilegio de mirar el mar que inspiró también al escritor portugués.
Y me sumerjo en la profundidad, no de su fondo oceánico sino del mundo ficticio creado por Saramago, asolado por una enfermedad hasta ese momento desconocida. Una inexplicable ceguera es el motivo del repentino caos en la vida de muchas personas. Nadie sabe qué lo produce. El primer síntoma es la percepción de una luz blanca que escapa a cualquier conocimiento médico. Ante la incertidumbre de esta epidemia, el gobierno toma una medida drástica: aislar a los afectados en cuarentena para evitar el masivo contagio. El lugar elegido es un antiguo manicomio abandonado.
Los personajes no tienen nombre ni se cita un país en concreto. El primer afectado es un conductor parado en espera del cambio del semáforo; nota la visión de una especie de mar de leche, precedente de la “ceguera blanca”. A partir de este momento comienza esta asombrosa pandemia que arrastra a todos los que han tenido contacto con el primer ciego desencadenando el miedo en la población.
Saramago muestra las complejas reacciones de los individuos ante este inesperado drama humano que va a desvelar el alma inocente o nociva de los personajes. La narración hace referencias de forma genérica (el médico) y particular  (la mujer de las gafas negras).
El autor describe la situación inicial de desconcierto originada por las personas que han coincidido con el primer ciego tanto en la calle como en la consulta de un oftalmólogo. Experimentarán el mismo mal transmitiéndolo en cadena, hecho que les llevará a la obligada reclusión en un edificio del que no podrán salir, vigilados constantemente por soldados, y a cumplir unas normas que un altavoz les recordara todas las noches.
Sorprendentemente la mujer del médico es la única que conserva la vista. Desde un principio, al subirse en la ambulancia para acompañarle, lo mantiene en secreto con el propósito de cuidarlo. Ella será los ojos de los que no ven. El primer día que llegan a las instalaciones intentan organizar la convivencia con las personas que se van sumando al grupo. Basándose en la orientación, asignan las camas en el ala más cercana, y buscan los servicios de primera necesidad como los baños.
El tiempo transcurre y vienen más afectados; el número se incrementa a 300 personas y la situación se transforma en caos. Los verdaderos instintos afloran en un entorno donde solo es posible ser reconocido por la voz. Saramago ensalza las actitudes más humanas representadas por la solidaridad, la empatía y la bondad en la figura de la mujer del médico, al erigirse como guía benefactora de los ciegos, y la chica de las gafas negras que protege al niño estrábico o las más viles en seres que actúan de manera injusta, egoísta y cruel, como la del ladrón que roba el coche al primer ciego.
A medida que se producen más casos y son internados en el inhóspito manicomio, las condiciones de vida se agravan. Nunca fueron dignas (quedó manifiesta la falta de auxilio y muerte al ladrón con una infección en la pierna), “Crees que el tipo está muerto, preguntó el sargento. Tiene que estarlo, le solté una ráfaga de lleno en la cara, respondió el soldado, contento ahora con su obvia demostración de puntería” (pág. 104).
La mujer del médico nos desvela esta catástrofe, deseando a veces ser uno de ellos, para no ver el horror de la humillación en la que están inmersos. Hacinamiento, falta de higiene, olores nauseabundos, conflictos, atroces muertes, enterramientos… La esperanza de la curación de la ceguera blanca y su consiguiente liberación casi se extingue cuando al llegar el hombre del parche negro en el ojo, otro de los pacientes del oftalmólogo, les cuenta cuál es la realidad en el exterior: “hay tanto miedo ahí fuera que pronto van a matar a las personas cuando descubran que se han quedado ciegas” (pág.156)

Fernando Meirelles
“Ensayo sobre la ceguera” es una profunda reflexión sobre el ser humano y su comportamiento en situaciones límite. Una enfermedad física que parece incurable es capaz de envilecer y “cegar” el alma del individuo hasta convertir en un infierno la existencia. Así sucede con un grupo violento de la tercera sala, provisto de hierros y pistola, que empezará por impedir a los demás recoger las cajas de comida exigiendo una contraprestación de valor. Pronto se les hace insuficiente el pago de objetos personales o dinero que deriva en una terrible petición, pedir mujeres voluntarias para mantener relaciones sexuales. Siete son las primeras que sufren vejaciones. De nuevo el papel de la esposa del médico es crucial. El autor destaca su gran valentía que la llevará a dar muerte con unas tijeras al jefe de tan malvado clan, al ser requeridas otras mujeres con fines obvios de violación.  Este hecho dará fuerza para enfrentarse en conjunto al resto de degenerados y detener su poder.
Otro rasgo en el que incide siempre Saramago es la responsabilidad que siente la esposa del médico por servir de guía a los ciegos. Cuando se produce un incendio en el edificio se da cuenta que ya no hay vigilancia, son por tanto libres pero están desorientados, hambrientos y no saben regresar a sus hogares.

“Le dices a un ciego. Estás libre, le abres la puerta que lo separaba del mundo, Vete, estás libre, volvemos a decirle, y no se va, se queda allí parado en medio de la calle, él y los otros, están asustados, no saben a dónde ir, y es que no hay comparación entre vivir en un laberinto racional, como es, por definición un manicomio, y aventurarse, sin mano de guía ni traílla de perro, en el laberinto enloquecido de la ciudad, donde de nada va a servir la memoria, pues sólo será capaz de mostrar la imagen de los lugares y no los caminos para llegar. (pág.280)

Somos testigos de la generosidad de esta mujer, su fortaleza de espíritu y resistencia psíquica. Hasta el final velará por las 6 personas que siempre ha protegido. Las acogerá en su hogar, las aseará y, como siempre, buscará su sustento. Cuando ya las fuerzas le flaquean e incluso el perro de las lágrimas, adoptado por el grupo, casi no logra su consuelo, el primer ciego recupera felizmente la vista, a continuación la chica de las gafas oscuras, el médico... 

¿Cuál es la razón de quedarse ciegos? No hay un diagnóstico. Pero sí contamos con la última reflexión de la mujer del médico:

“Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven”. (pág. 420)

Esta novela forma parte de la lectura elegida por el departamento de Lengua y Literatura de algunos Institutos para el nivel de 1º Bachillerato. Durante la etapa que trabajé en la Casa Museo José Saramago en Tías organizamos encuentros con docentes y alumnos con el fin, tras la visita, de acercar al autor y su obra al ámbito educativo.
Mi faceta docente me ha motivado siempre a incidir en la importancia de leer no solo para cumplir con los programas establecidos sino conseguir que el alumno sea capaz de comprender la esencia. Hay obras como “Ensayo sobre la ceguera” que requieren una madurez para su comprensión, con un estilo además característico de Saramago: oraciones largas y exentas de algunos signos de puntuación como la interrogación en los diálogos.
¡Ojalá que hubiera tiempo en el aula para una lectura en voz alta! Así no pasarían desapercibidos al alumnado párrafos donde reconocemos el minucioso detalle expresivo de Saramago:  

“Salvo el polvo doméstico, que aprovecha la ausencia de las familias para ir cubriendo suavemente la superficie de los muebles, y digamos a propósito que es ésta la única ocasión que tiene para descansar, sin agitaciones ni zarandeos de paños o aspiradores, sin carreras de niños que desencadenan torbellinos atmosféricos a su paso, la casa estaba limpia, y el desorden era sólo el de esperar cuando uno tuvo que salir precipitadamente.” (pág.346)

Recomiendo la película "Blindness", adaptación de la novela "Ensayo sobre la ceguera" (2008), director Frnando Meirelles. Nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes. 

El síndrome Mozart

Foto: Arunas Klupsas 
En una entrevista realizada por Gabriel Bandariz (gerente editorial de literatura infantil y juvenil en grupo SM) a Gonzalo Moure (Valencia, 1951) nos señala la investigación previa que el autor llevó a cabo para escribir “El síndrome de Mozart”. Una novela que gira sobre la amistad, la comunicación y el amor, con la que Gonzalo Moure obtuvo el premio Gran Angular 2003.
El protagonista de esta novela, Tomi, padece una alteración genética conocida como el síndrome Williams. Su relación con Irene, hija de un neurólogo, es determinante en el devenir de esta historia. La sensible violinista es la responsable de la felicidad o infelicidad de su futuro.
En el pueblo de Cansares vive Tomi, adolescente con un desconocido don natural para la música. Los padres de Irene han alquilado una casa en ese entorno rural asturiense para pasar las vacaciones. Siguiendo el deseo de sus progenitores, Irene inicia una amistad con Tomi con el propósito de confirmar que posee una innata capacidad musical o por el contrario corroborar su posible retraso. 
La madre de Tomi le cuenta a Irene que su hijo tuvo que dejar el colegio a los 12 años debido a las burlas de los compañeros. Desde entonces se ocupa del cuidado de la finca y de las cuadras. Asimismo le asegura que Tomi ha heredado de su abuelo paterno la afición por el violín.
Gonzalo Moure 
En otro contexto, Irene comprueba que Tomi es capaz de tocar otros instrumentos a la perfección (sin que nadie le haya enseñado) como la armónica, el acordeón y el piano. Irene graba una magistral interpretación al piano de Tomi, prueba que ansiaba su padre y que la sitúa en un dilema, sacar tal descubrimiento a la luz y demostrar que Tomi es un genio, o bien ocultarlo y dejar al inocente muchacho vivir en su habitual tranquilidad. 
Irene recurrirá frecuentemente como apoyo emocional a un amigo, Yárchik, en todas las dudas que se le plantean en esta situación.

Gonzalo Moure nos habla también de que en España hay al menos 200 niños con el síndrome Williams y que muchos de los grandes genios de la humanidad hubieran sido considerados discapacitados de no haber hecho oír sus teorías, o leer sus poesías, o escuchar su música. 
De Mozart se dice que, como los niños diagnosticados, era muy afectivo e infantil, con necesidad de acercarse a los demás a través del tacto. El escritor incluso cita a los biógrafos de Mozart en la siguiente aseveración:
Si su padre en vez de un profesor de violín hubiera sido un zapatero, el músico no habría servido ni para remendar zapatos. Nunca se le habría dado la oportunidad de mostrar a Mozart su talento.
Mi enhorabuena a Gonzalo Moure por su reciente Premio Cervantes Chico 2017 (Galardón otorgado el 12 de julio). El jurado ha destacado "su extraordinaria calidad literaria del conjunto de su obra y por su amplia y brillante trayectoria profesional", así como por "su variada capacidad creadora en la temática de sus escritos y su importante labor de fomento de la lectura, lo que posibilita una fuerte conexión y cercanía con los lectores más jóvenes. Además, su empeño por llevar la cultura, los libros y la lectura allá donde no hay posibilidad, acredita su compromiso social con los más desfavorecidos".

Parque Acuático AQUALAVA

INFORMACIÓN

Avenida de Gran Canaria – Parcela 26 – Montaña Roja (al lado de Relaxia Lanzasur)
Playa Blanca (Lanzarote)
Horario: 10ha 17 h (invierno)/ 10h a 18 hs (verano) Abierto todo el año
Servicio gratuito de autobús (reserva previa web) desde Puerto del Carmen y Costa Teguise: lunes, miércoles y viernes
Teléfonos: 928 517 533/ 667 588 704 / 673 808 560
Email: comercial@aqualava.net
Wifi gratuito
Redes Sociales: Facebook Aqualava Water Park /Twitter @AqualavaWaterpark

HISTORIA

Aqualava recinto
El parque acuático Aqualava, perteneciente a la cadena hotelera canaria Relaxia, fue inaugurado el 28 de mayo 2012. Su compromiso con el medio ambiente y las energías renovables está presente en la climatización de sus piscinas (a través de geotermia) e instalaciones.

Aqualava Beach, la única piscina de olas de la isla con agua salada, permite disfrutar de más de ocho tipos de olas y sirve de escenario para su actividad de animación estrella: Splashdance. 

Piscina de olas con agua salada

Entre sus atracciones se encuentran:
 *Magma River (Río Lento)
 *Timan Fire (5 toboganes abiertos/cerrados)
 * AquaBowl 
 * AquaHole. 





En la zona infantil, el Corsario Bay con el Castillo del Pulpo, además de rampa (Aquaramp) y toboganes (Timislide).

Corsario Bay

El personal atiende con vestimenta de traje típico canario. Su buen servicio es avalado por el gran número de clientes que vuelve a elegir este entorno de ocio en Playa Blanca.
La filosofía solidaria de Aqualava hace que reciba con asiduidad a diversas ONG de Lanzarote y Asociaciones con objetivo de integración social, para disfrute de sus colectivos.

ARQUITECTURA

Paisaje de Lanzarote
Las atracciones discurren por recreaciones de paisajes de Lanzarote y volcanes, vigiladas por socorristas pendientes del cumplimiento de las normas de seguridad. Área de sombrillas y hamacas de uso gratuito. Sus instalaciones son sinónimo de calidad, esmerado cuidado, modernidad y sostenibilidad. Aforo de 750 personas.

SITUACIÓN ACTUAL

Aqualava posee una infraestructura idónea para celebrar cumpleaños, excursiones escolares, despedidas de fin de curso o simplemente pasar un día con amigos. Las festividades anuales son vividas como una fiesta especial de temática singular: Día de los Enamorados, Carnaval, Día del Padre, Semana Santa, Día de Holanda, Día del Trabajador, Día de la Madre, Día de Canarias, Halloween, Navidad, Fin de Año.

Timi Shop
En el restaurante ¨Timi Kitchen¨ se presenta comida con elaboración en vivo y un variado buffet diario. Los viernes el Chef prepara una paella y todos los domingos del verano una fideuá. Dispone de servicio de cafetería, heladería y la tienda “Timi Shop” con venta de diversos recuerdos (peluches de la mascota Timi, lycras, gorras, camisetas y el CD de música Relaxia).

En www.aqualava.net se pueden consultar los precios de entradas, tarifa residentes y establecer contacto para presupuestos personalizados de grupos y ofertas varias. Adquisición de bonos (una/dos semanas y anuales) en la recepción del parque: Timi Ticket. El paquete combinado hotel+Aqualava con reserva en Relaxia Lanzasur permite acceso directo al parque.

Mi agradecimiento a Alejandra Calvo Arruti, directora de Aqualava, por su colaboración


Champs Sports Bar - Costa Teguise

INFORMACIÓN
Acceso desde el exterior por el Paseo Marítimo, s/n (Costa Teguise)
Hotel Barceló Teguise Beach
Horario: 12 a 24:00h (todos los días)
Teléfono: (+34) 928 590 551
Redes Sociales: www.tripadvisor.es https://goo.gl/TBRJQe
  
HISTORIA

Champs Sports Bar
El 1 de julio de 2015 se procedió a la reapertura del Hotel Barceló La Galea convirtiéndose en el Hotel Barceló Teguise Beach (4*), Adults only. Entre sus instalaciones cuenta con el Champs Sports Bar (antigua discoteca Joy Eslava) cuya filosofía “Food and Fun” aúna el disfrute de gastronomía, música y deporte. Un espacio abierto a todos los públicos que permite visualizar el evento más importante del día en una gran pantalla Led y estar atento a las proyecciones simultáneas de las múltiples pantallas de la barra central.

Hamburguesa casera
Hitos deportivos envuelven su atmósfera con fotografías de momentos inolvidables en la trayectoria de reconocidas figuras como Michael Jordan, Pau Gassol, Rafael Nadal o Novak Djokovic. En una de las paredes 8 camisetas enmarcadas, con firmas de los afamados futbolistas Leo Messi y Cristiano Ronaldo, no pasan desapercibidas. La prioridad de Champs Sports Bar es la calidad del servicio al cliente. Cuenta con la colaboración especial de Jack Daniel´s.

ARQUITECTURA

Zona de juegos
Local climatizado y de iluminación inteligente. Combina diversos ambientes en tonos multicolor: barra central y de apoyo, comedor, rincones estratégicos para hablar, pista de baile, aseos, área de juegos con futbolín, billares y soporte audiovisual. Aforo aproximado de 200 personas. Su atractiva terraza invita a sentarse y tomar una consumición con vista mar.


SITUACIÓN ACTUAL

Su gastronomía es de estilo Tex-Mex, a precios asequibles. Además de las sugerencias para picar, ensaladas, entrantes y pizzas, destacan  las hamburguesas caseras y para foodies (amantes de la gastronomía).

Terraza vista mar
Champs Sports Bar posee una carta de vinos y cervezas nacional e internacional así como una amplia gama de bebidas, entre ellas Premium, de diversos países. Además de los cócteles tradicionales y cosmopolitas, se sirven a demanda, sin alcohol. Todas las noches, a las 21:45h, hay música en vivo, estilo Pop/Rock (Bee Gees, Abba, The Beatles…). Las actuaciones son itinerantes. 

Lanzarote Art Center

INFORMACIÓN
C/Los Reyes nº 155 (San Bartolomé)
Horario: 10:30h -13:30h (Lunes a Viernes)
Teléfono: 677 556866

HISTORIA
Lanzarote Art Center
Hace más de 30 años que los artistas Rufina Santana y Paco Curbelo reciben en su taller-galería de San Bartolomé a residentes y foráneos. Su estudio-showroom es un punto de divulgación del arte canario de su obra (combinación de Arte, Naturaleza y Espiritualidad), de la amplia cultura del archipiélago y en particular de Lanzarote. 

Ambos se han brindado con frecuencia a mostrar lugares emblemáticos de la isla como el Molino de don José María Gil (BIC), paisajes agrícolas del Jable y viñedos de la zona, promoviendo siempre la economía colaborativa.
Desde el principio los artistas piensan en hacer una casa viva y visitable, reflejo de un estilo sencillo de vida en contacto con la naturaleza. Por allí han pasado personalidades del ámbito cultural como Heidi Buchard, César Manrique, Pepe Dámaso, Rafael Arozarena y Javier Tolentino.

Lanzarote Art Center
Rufina y Paco, creadores y comercializadores de su arte, han llevado a cabo producciones destinadas a mercados culturales universales (Estados Unidos y exhibiciones en diversos museos internacionales). Destaca el crecimiento orgánico de su taller-galería adaptado a cada época. En 1991 fundan la Escuela del Sol con el objetivo de formar a la población más joven en el Arte. Pioneros, en los últimos 20 años, en organizar cursos y sesiones de entrenamiento (coaching) para artistas y amantes del Arte. En la actualidad trabajan en la habilitación de un gran espacio multiuso para equipos de producción.

ARQUITECTURA
Edificación inspirada en la arquitectura tradicional lanzaroteña con muros grandes de piedra y áreas de bella flora autóctona, realzadas por el Jardín de Dragos y Palmeras. En su interior se encuentran los Talleres de Pintura, Escultura, Grabado, Serigrafía y Galería de Arte de los artistas Rufina Santana, Paco Curbelo y Néstor Curbelo (Hugu). Dispone de tres alojamientos para invitados en residencia.

Interior

SITUACIÓN ACTUAL
Lanzarote Art Center dará a conocer en breve su nueva página web a fin de convertirse en un referente cultural de la isla. En julio se confirma la visita del director de cine Álvaro Congosto (Madrid, 1983). Durante su estancia, Congosto (profesor adjunto de Realización Cinematográfica en la Universidad de Boston) desarrollará un proyecto audiovisual junto a Rufina Santana.
En octubre Lanzarote Art Center colabora en el diseño y ejecución de la programación artística de una actividad basada en Arte, Yoga y Gastronomía. Dirigida a un grupo de mujeres procedentes de Miami y abierta a otras personas que deseen unirse a tan sugerente experiencia.

Crónica de una muerte no anunciada

Fijo la vista en el horizonte oceánico, haciendo un inciso en la reflexión, al escribir. No estás en el lugar habitual. Siempre me sigues hasta que decido dónde voy a sentarme. Es el momento entonces de echarte, en forma de ovillo, para hacerme compañía en las horas de estudio, preparación de clases, correcciones, redacción de textos y demás tareas, a veces, interminables. A todas esperas con paciencia porque a su término, intuyes, habrá un merecido paseo.
Ahora, al girarme hacia la izquierda, veo solo la mantita verde en tu espacio cotidiano y recuerdo, con nitidez, tan reciente adiós surrealista. No debo, sin embargo, desvelar el desenlace inesperado de esta historia sino revivir su feliz comienzo.

Maqueta
Había jurado, tras la pérdida de Drake, nuestro fiel perro bardino, que no tendríamos más perros. Aquella tarde de viernes Marina y su amiga Ana estaban en casa; habían quedado para realizar un trabajo del colegio sobre el aprovechamiento del agua en Lanzarote. Por su complejidad se asemejaba más bien a una obra de ingeniería, teniendo en cuenta que los mecanismos sugeridos de la maqueta debían funcionar, representando aljibes, galerías y maretas. 
Tras un rato de activa participación e interés, las niñas optaron por hacer una pausa mientras el padre de Marina ensayaba y completaba los múltiples accesorios. Ambas se marcharon a dar una vuelta por el pueblo de Tías en tanto que yo me preparaba para salir a cenar con mis alumnos y así clausurar un curso de inglés que había impartido en la academia Akacenter. Al cabo de un cuarto de hora, aproximadamente, escuché risas y un ruido estrepitoso en la subida de los 13 escalones que daban acceso a nuestra vivienda de la calle San Pedro. Sonó el timbre y terminando de vestirme apresuradamente, abrí la puerta.

Habitación Marina 1995
-Mamá. Mamá. Mira… - dijo Marina. 

Y antes de que finalizara la frase te metiste en casa como un torbellino. Sonreí. Eras como uno de los graciosos cachorros con los que había decorado la habitación de Marina cuando era pequeña y residíamos en un bungalow de Puerto del Carmen. 

-¡Un dálmata! - exclamé asombrada.- ¿Dónde lo habéis encontrado?

-Estábamos caminando y de repente apareció detrás de un coche - gesticularon las niñas.

El dueño seguro que estará preocupado buscándolo - añadí. Bajad de nuevo y averiguad a quién pertenece. Ya me contaréis cuando vuelva de la cena. 
¡Sí, sí! - respondieron al unísono las dos - bajando alocadamente la escalera con el can en dirección al descampado de enfrente para jugar con él.
Al regresar más tarde, mi hija me explicó que no habían visto a nadie que pudiera ser el responsable del dálmata; acariciaba al perro que se dejaba querer, ya bautizado con el nombre de Twingo, modelo del coche junto al que había surgido súbitamente.
De acuerdo - las sosegué. Esta noche se puede quedar aquí pero mañana habrá que ir a la Clínica Veterinaria y preguntar si tiene chip. Imaginad cómo debe sentirse su dueño – mencioné.

Twingo (2010)
Al día siguiente nos confirmaron que, en efecto, el dálmata estaba identificado con un chip, facilitándonos un número de teléfono. Llamé y respondió una voz juvenil de mujer. Al relatarle la situación me aclaró que el perro, aunque en un principio fue suyo, vivía desde hacía meses en la casa de una amiga.
Me hizo mucha ilusión cuando me lo regaló mi novio - confesó la joven. Pero nos pasábamos el día fuera de casa, trabajando. Al volver ... ¡siempre había mordido algo y estaba tan nervioso! Los padres de mi amiga tienen una finca con mucho terreno y allí está mejor - se convenció a sí misma la joven dándome otro número de teléfono. Gracias - le contesté. A continuación marqué el segundo número pero no respondió nadie en ese momento.
La mañana del sábado transcurrió con las rutinas de la compra y los quehaceres del hogar. Preparé la comida y nos sentamos a la mesa. Antes justo del postre escuchamos el teléfono fijo de casa. Me dirigí al salón. 
Es Juan - el dueño del perro- dije en voz alta tapando el auricular. Ha debido de ver mi llamada registrada en su móvil.
- Sí, soy el dueño del dálmata - contestó Juan. 

Le informé enseguida de que el perro estaba bien, jugando incansablemente con los niños. Nos habíamos percatado, por cierto, de una lesión en la pata derecha.
Bueno, en realidad le hice un favor a la mejor amiga de mi hija - continuó Juan. Ella vivía en un piso y no podía cuidar al dálmata. Es cierto que tengo además otros 3 perros. Son grandes y muy buenos guardianes de la finca. ¿Y dice usted que tiene niños?

- Sí. Marina, de 14 años, y Eduardo, de 10 - le respondí satisfaciendo su curiosidad.
- Quizá, ehm, no sé, le gustaría que el perro …
- Juan ­­- puntualicé - vivimos en un piso de alquiler. Nuestro último perro murió en 2005 y regalamos casi todas sus cosas exceptuando algunas que están en el garaje. 
- Por eso no se preocupe. Mire, voy ahora mismo a su casa y hablamos. La verdad es que el dálmata .....  no es feliz con nosotros. - sentenció Juan.

La voz de mi marido, procedente de la cocina, me ubicó de nuevo en la tierra. ¿Estás loca? ¿No estarás pensando en tener otro perro? - opinó en vano. Me senté de nuevo en la mesa, suspiré y retomé la comida. A los 10 minutos sonó el timbre de la puerta de nuevo. Los niños se levantaron rápidamente y abrieron. Juan era un hombre de pelo canoso y expresión afable. Apenas a unos metros a la derecha nos observaba Twingo, a través del cristal de la terraza, con las orejas atentas y su movimiento de cola acelerado.
Juan insistió en que la convivencia con los otros perros no era la idónea para el dálmata. No se trataba de la primera vez que se escapaba de la finca de los Topes, en la cercanía de la biblioteca del escritor portugués José Saramago. Algunos vecinos del barrio nos corroboraron este hecho el día anterior, ya que lo habían visto deambular suelto en otras ocasiones. Mis hijos, sin parpadear, escuchaban la conversación sobre  el inteligente can explorador. 

Marina y Twingo - 20.03.2010
Mi mente daba vueltas con el eco de la advertencia de mi marido; me pareció encontrar momentáneamente la solución perfecta. Bien Juan - proseguí con vehemencia.- Vamos a dar una oportunidad a Twingo y a los niños. Lo acogeremos una semana y ellos se van a encargar de él. Tienen que aprender que no se trata de un juguete. Hay que madrugar para sacarlo a pasear antes de ir al colegio que está en Arrecife y las demás obligaciones que conlleva una mascota. 
- Marina, te corresponde lunes, miércoles y viernes.
- Eduardo, a ti, martes, jueves y sábados. El domingo compartiremos los cuidados entre todos. - planifiqué.

¡Hecho, hecho! Los niños se pusieron a dar saltos y a abrazarme. Gracias, mamá. Gracias, mamá - repitieron rebosantes de alegría. 
Juan se encaminó al coche para ir a buscar el pienso. Las voces infantiles y los animados ladridos le despidieron en el callejón donde el dálmata empezaba a intimar ya con sus nuevos vecinos.
En el interior de la casa una aseveración retumbó en el aire. -Definitivamente estás loca-. Al cabo del rato subieron los niños sosteniendo un gran saco de 15 kg de “Friskies”, una correa, y pegado a ellos, como un lunar, el huracán de Twingo. Juan ya se había ido. Tenía prisa por ir a trabajar al restaurante que gestionaba en la Avenida de las Playas de Puerto del Carmen.

Foto: T. Sestayo 
Tras una semana “en periodo de prueba”, en la que Marina y Eduardo se ocuparon de manera responsable de su mascota, me di cuenta de que no poseía todavía la cartilla de vacunaciones con la información del veterinario. Llamé a Juan y me aseguró que al día siguiente me la traería. Así fue. En el umbral de la puerta hablamos de la provisional situación. Twingo se acercó a él, rozó sus piernas buscando la caricia. Sin duda, es un perro muy cariñoso -afirmó Juan.

Durante la Semana Santa los niños no pararon mucho tiempo en casa. Disfrutaban paseando a Twingo en los alrededores con los amigos del barrio que se sumaban formando una pandilla inseparable. Recordé que tenía que mirar aún la cartilla de vacunaciones. Estaba sola en casa. Me senté en el sofá del salón y busqué la primera página. En ella figuraban los datos básicos como nombre, raza y fecha de nacimiento. Leí el primero y no pude evitar esbozar una incipiente sonrisa: “Pantxo”. Un nombre vasco cuya pronunciación relacioné enseguida con el adjetivo “pancho”, sinónimo de tranquilo. Desde luego una verdadera antítesis comparándolo con el carácter dinámico del cachorro dálmata.
Reparé en la fecha de nacimiento y en la de su espontánea aparición en el barrio. ¡Vaya una coincidencia! 19 de marzo 2008 y 19 de marzo 2010. Es decir, el dálmata había nacido el día del Padre, festividad en la que se honra a San José. Respiré hondo. El viernes que Marina y Ana lo encontraron cumplía exactamente dos años. El dálmata había recibido una familia como regalo. Si, porque finalmente decidimos acogerlo. Sería el perro de los niños. Le cambiamos el nombre de manera oficial y todos los datos relativos a su nuevo dueño y dirección en el chip. En la clínica veterinaria de Arrecife, de la Avenida Fred Olsen, se le vacunó de lo que tenía pendiente y se planteó qué hacer con la lesión en la pata derecha.
- Un perro con dos años debe correr. Sería lamentable que siguiera cojeando -  había manifestado el veterinario. 
- Por supuesto - opinamos nosotros. No nos cabe la menor duda al respecto.

El 23 de abril, Ramón, intervino al dálmata de los ligamentos. Juan nos ayudó con la mitad del importe de los gastos de la cirujía.

Thomas y Twingo nadando - 2012
Twingo se recuperó adecuadamente. Pudimos llevarlo a conocer el mar y nadar sin el cargo de conciencia de traerlo con la pata resentida por el esfuerzo realizado. Agustín, veterinario de la misma clínica, comprobaba su rápida evolución y su desbordante energía. Es el único perro que cuando lo estoy revisando mueve la cola contento - declaraba Agustín.
Optimista, feliz por naturaleza, incluso cuando se le regañaba. Era difícil enfadarse con él, hasta en las situaciones en las que requería una pronta severa amonestación. Una de las primeras reprimendas recibidas fue en la cocina del piso de Tías. Un fin de semana Marina había invitado a sus amigas a cenar y a ver una película. Pendiente del horno, sacó la pizza en su punto, dejándola recién hecha en la encimera; introdujo la segunda base y se marchó un momento al aseo. Cuando regresó .... ¡Twingo se había zampado la apetitosa pizza barbacoa, tamaño familiar, y aún se relamía!
Es cierto que no todo era armonía en su conducta. Los perros recogidos llevan un bagaje anterior que desconocemos en su adopción. Y este era el caso de Twingo. ¿Por qué ese irrefrenable enfrentamiento a algunos de sus congéneres? En especial, a los Bulldogs franceses, aunque otras razas de perros grandes como la husky, parecida al lobo, tampoco se salvaban de sus imprevisibles reacciones. Una aversión que no llegó a superar porque probablemente se correspondía con un mal recuerdo. ¿Quizás un mordisco a traición?
Este cambio de temperamento y posible trauma “infantil” se desencadenaba exclusivamente en el exterior, lo que nos obligaba por prevención a no llevarlo suelto, a excepción de lugares poco transitados como las antiguas salinas, en la zona del Reducto, donde además disfrutaba persiguiendo conejos. En cuanto nos poníamos el deportivo calzado o la conocida ropa de paseo comenzaba su incesante ladrido, apaciguado sólo por la palabra “sit”, con el objeto de enganchar la correa al collar. Hecho sencillo que a veces se demoraba más por su síndrome de patas inquietas.

Al traspasar el portal hacia la calle Twingo experimentaba un deseo aventurero y se convertía en un líder con un programa establecido y directrices bien marcadas. Lo primero, saludar a la palmera nada más cruzar el paso de peatones; en segundo lugar, caminar a paso muy ligero llevando a cabo su habitual estrategia, aproximarse a los camuflados matorrales que le permitían esconderse para completar sus lógicas necesidades, con preferencia en alto, dejándome apenas el tiempo preciso de recogida porque ahí empezaba su misión: 
tirar con una fuerza descomunal únicamente atenuada por la tranquilidad de percibir que el recorrido no era interrumpido
Su dirección era clara, sin mirar atrás, con un impulso que le llevaba a alejarse, a buscar lo desconocido y a sortear con agilidad una posible pausa en el camino. Se aburría someramente si me paraba a mantener alguna espontánea conversación y como un adolescente impaciente manifestaba rotundamente su descontento.

Las tentaciones de Twingo 
De costumbres arraigadas. No olvidaba su ración de leche matutina con galletas ni hurtar el pan de la mesa o sucumbir a la tentación de la última torrija de vino propiciada por mi pueril distracción. Rápido como una centella subía a la silla del ocasional ausente, cual comensal invitado, y, cuando percibía el ambiente embargado por el reparador sueño, se abrazaba a Morfeo dulcemente.
Si de juego se trataba, no se conformaba con el simple ir y venir de una pelota, a no ser que el lance fuera en el mar. Su actitud terrera asilvestrada se tornó al estilo urbanita, al mudarnos a Arrecife, siendo espectador asiduo del “skate park" y de las vertiginosas piruetas de sus valientes artífices. 

Desde 2014 era habitual verlo, con un arnés, tirando con firmeza de un tricolor longboard en el que su amo hacía equilibrios por no caer ante un considerable socavón o un peligro mayor, la aparición de un incompatible can. Nadie le obligaba a correr a la velocidad de la luz; él imponía el ritmo y el final del trayecto, unas veces divertido y otras accidental; ambos habían aprendido de los errores cometidos y dominaban el mismo lenguaje: si Twingo notaba que el tirón se aflojaba debía irse a la derecha para salvar algún bordillo y si el viento venía de frente, había que agacharse. Incluso era capaz de ir ralentizando poco a poco ante la significativa orden de su amo.

De paseo por el Reducto con el longboard en época navideña

Así ocurrió el sábado 22 de abril, como tantas otras tardes de anhelado paseo. Quiso el destino que mientras yo estaba inmersa en mi mundo de letras, en Playa Blanca, atenta a la presentación del último libro de nuestro amigo Manuel Concepción, “El cogedero”, y después a la novela “Alicia” de Miguel Aguerralde, me quedara también a escuchar a Ismael Lozano y su consejo implícito en la reciente publicación “No me he ido todavíade dar un abrazo cada noche a la persona con la que convives.
Miré el reloj. Ya eran las 20h. Probablemente Twingo estaría disfrutando de un paseo largo, ventaja del fin de semana. Moví la mano en señal de despedida y me encaminé al coche. ¡Qué agradable había sido el encuentro en la Feria del Libro! Y con retazos en la memoria de breves conversaciones con Ana Mª Gomariz e Irma Echeverría sobre lecturas y vidas, emprendí el camino de regreso. Acababa de pasar el desvío a Femés cuando sonó mi móvil. Era una llamada de mi marido. Como circulaba con el coche que nuestra amiga Pilar nos había prestado, en tanto se solucionaba la avería del Nissan Primera, no tenía activado el manos libres. Quedarían aproximadamente 15 minutos de trayecto. Aún así decidí detenerme un momento en las inmediaciones de una gasolinera para responder.

- No te preocupes, Thomas, llego enseguida ­- le dije pensando que estaba en casa. Pero el tono  entrecortado de su voz me confirmó el mal presagio de que algo estaba pasando.
- Ven, por favor, mientras paseaba a Twingo ... ha muerto. -­­ musitó.
- ¿Cómo? No puede ser. ­- inquirí.
- Sí. Trae el coche cuanto antes, a la altura del aparcamiento. - insistió.

Arranqué el motor, apagué la radio y me dirigí hacia el garaje del inmueble con el único objetivo de llegar cuanto antes y comprobar que no era verdad. Subí a casa, me cambié, cogí el móvil y las llaves. Acto seguido accedí al ascensor y presioné el botón de la planta baja. Salí a la calle y fui corriendo hacia el parque. No los veía. Llamé a mi marido.

- ¿Dónde estáis? - pregunté con estupor. 
- En las escaleras que bajan al mar, frente a la antigua discoteca Aqua. Date prisa que aquí hay una gente que dice que quería echar el cuerpo de Twingo al mar. - pronunció.
- ¿De qué está hablando? No le he debido de entender - pensé desconcertada. Y conforme me acercaba al lugar descrito divisé a Thomas y, a su alrededor, varias personas increpándole.

Y aquí comienza el desenlace surrealista al que me refería al inicio del relato.

- Thomas, ¿me puedes explicar qué sucede? - le miré boquiabierta.
- Pues que paseando con Twingo por las salinas se desplomó. Intenté reanimarlo pero fue fulminante. Parecía que hubiera recibido una descarga eléctrica. Por no llevarlo muerto en brazos y llamar la atención, me acerqué a casa a por una lona y también a contactar con el veterinario para que me informara de cómo proceder. Regresé y lo envolví. Me lo puse a los hombros dirigiéndome hacia la Clínica Veterinaria Arrecife e hice un descanso frente al aparcamiento para esperarte. Dejé a Twingo tapado con la lona, fuera de la vista de la gente, en el peldaño superior de las escaleras. Y ahora estas personas me acusan de tener la intención de deshacerme del perro queriéndolo tirar al mar. Acabo de llamar a la Policía. - relató.

Mis ojos estupefactos buscaron la mirada de una joven y dos chicos que ciegos vocalizaban de nuevo lo impronunciable.

-¿Cómo se te ocurre decir algo tan absurdo? - me encaré a la joven.
- A mí no me levante la voz, que soy menor. - respondió con cadencia.
- Estaba conduciendo cuando me  avisó mi marido - continué en el tono anterior.
- No les des explicaciones - señaló Thomas. La Policía viene enseguida.
- Es un miembro más de nuestra familia ­- añadí, observando a aquellos personajes sacados de una obra de teatro, género esperpento, de Valle Inclán. ¡Basta de sandeces! - espeté.

Y me aproximé a Twingo, con la esperanza de verlo con vida. Su cuerpo inerte yacía frente al mar cubierto con la lona verde. La levanté y le acaricié la cabeza. Parecía dormido. La Policía llegó e hizo las preguntas pertinentes. En tanto se sucedían las declaraciones me percaté de que debía avisar también a mi hijo. Le llamé y resignada le expliqué el lugar en el que nos encontrábamos.

Eduardo y Twingo 
Los comentarios sin fundamento se multiplicaban en un plató de rodaje de ciencia ficción o quizá en la atmósfera repelente de esos programas de TV de los que siempre huyo, de enredos y diálogos de besugos (con todo respeto a su creador, Armando Matías, en la revista El DDT, 1951.) hasta que la Policía Local, juiciosa y sensible con nuestro dolor, les instó a abandonar la zona. De la oscuridad de la noche emergió el rostro compungido de mi hijo Eduardo imponiéndose la dura realidad. Y le pedí al cielo una tregua como la existente en la novela "Intermitencias de la muerte" de José Saramago. En esta fábula el escritor portugués plantea el hecho de ser la primera vez que la muerte envía un sobre violeta para que el destinatario sepa que tiene un plazo determinado para decir adiós a la familia, pedir perdón por el mal hecho o hacer las paces. Sin embargo, este 22 de abril, la altiva guadaña no reconoció su error de ataque a traición como lo hizo con el violonchelista al comprobar su temprana edad.

Twingo repantingado
Twingo apenas acababa de cumplir 9 años el 19 de marzo y pensé en dedicarle unos versos. Contarle al mundo la sonrisa diaria que esbozábamos al abrir la puerta de casa y verle en el salón repantingado en el puff naranja de Marina. Se había hecho dueño y señor de este cómodo asiento y no se avergonzaba lo más mínimo en reivindicar su confort. Transmitir la alegría en su ladrido afónico al recogerle del hotel canino D-Kanes, en la carretera de San Bartolomé, donde puntualmente se alojaba, hablar de su pícaro rostro apoyando la cabeza en un cojín, almohada o en el sofá beige a hurtadillas cuando no estábamos.
Era difícil resumir los 7 años que hemos pasado juntos en un poema. El dálmata feliz se merecía un relato, aunque fuese corto, entre punzada y punzada sentida en el desempeño de mi vocacional labor docente, la asistencia a clases de alemán y la redacción de la sección de turismo de mayo dedicada al Día de la Cruz. El tintero aún está lleno y nuestra memoria con la máxima capacidad de recuerdos dichosos.


Solo los compartiremos con aquellos que distinguen el amor frente al maltrato, la generosidad frente al egoísmo, el sentido común frente a la estulticia y, sobre todo, la empatía frente a la insensibilidad.
Dedico “Crónica de una muerte no anunciada” a mis hijos, Marina y Eduardo Luis, a Thomas y a mi madre. Con el respeto y la admiración que siento por el escritor Gabriel García Márquez, me atreveré a incluir esta crónica dentro del movimiento llamado realismo mágico, basado en hechos reales que incluyen elementos fantásticos en la narración. ¿Por qué lo hago?

Porque la literatura tiene la autonomía de la imaginación y la libre creación. Elijo, por consiguiente, un desenlace distinto para esta crónica. Con él seré capaz de no demorar ya más la noticia y decírselo hoy 07 de mayo, Día de la Madre, a Marina. Aquella entonces niña, educada en el amor y respeto a los animales, que no tuvo ninguna duda en seguir el dictamen de su corazón solidario, llevándose al dálmata a su sencillo hogar. Ella cursa actualmente en Madrid el grado de "Cinematografía y Artes Audiovisuales".

Twingo cuenta su historia

Son las 10 de la mañana. Me acabo de enterar que ya ha llegado mi amo de Fuerteventura. ¡Menuda sorpresa! Estoy paseando con Syra. Ella creía que vendría más tarde pero hemos tenido que regresar a casa antes de lo previsto; debía abrirle la puerta del garaje. Ahora conduce el coche de ella; se les ha vuelto a estropear el Nissan Primera y está en un taller de Corralejo, con la llave del garaje de casa en su interior. En fin, no me extraña, tiene ya 17 años, la misma edad que Eduardo. Es el coche al que subo cuando me llevan de excursión, no muy lejos porque no paro de ladrar y me pongo muy pesado. La última fue por el Volcán de la Corona. Me lo pasé de maravilla en Haría. Allí me dejaron suelto y disfruté a mis anchas de la tierra, de las plantas y de curiosear a mi antojo.
 
De excursión (2016)

La verdad es que siempre he sido algo travieso e independiente. Hay una etapa de mi infancia que no me gusta en la que tuve que convivir con 3 perros adultos. Opté por escaparme y otear alrededores en busca de cariño. Todos me rechazaban. Ya tenían otras mascotas en su vida. Pero aquel día fue especial. Me había alejado más de lo habitual, no me esperaba nada atrayente en casa. Deambulaba por un barrio donde había un colegio cercano. De pronto aparecieron dos niñas riendo. Se fijaron en mí. ¡Qué gracioso! Un dálmata! -exclamaron. Las miré, vi la ternura en sus ojos y me abalancé a lamerlas. Como un imán las seguí hasta una hilera de casas ubicadas en un callejón sin salida. Subí trotando los 13 escalones hasta su piso. Una mujer de pelo castaño abrió la puerta, estaba terminándose de vestir. ¿Ya estáis aquí? – preguntó sorprendida. Y al verme se quedó boquiabierta. Sus ojos y los míos coincidieron. Entré sin pedir permiso al cálido salón color salmón, olisqueé y comprobé con alivio que no había otro perro. Sentí las caricias en mi lomo y pedí un deseo de cumpleaños. - Quiero ser un miembro más de esta familia -. Se cumplió.

Arrecife - 17.02.2017
En 2014 nos mudamos a Arrecife. La primera vez que subí en ascensor estuve temblando todo el rato. Creí que iba en una nave espacial. Se paró por fin en la cuarta planta y entré en un piso. Me resbalé en el suelo del salón. Estaba vacío y parecía una pista de baile. Pero el colmo fue el golpetazo que me di contra el cristal de la terraza. ¡Quien iba a saber que la puerta estaba cerrada! 
Tengo la suerte de caminar todos los días por un paseo cercano al mar. Contemplo amaneceres de ensueño con Eduardo que me saca por la mañana muy temprano antes de irse al instituto. A menudo me subo al muro de piedra volcánica que me separa escasos metros del océano Atlántico y siento la brisa en las orejas. A veces me sueltan por las antiguas salinas donde me entretengo asustando a conejos. Otras permanecemos cerca del skate park viendo las piruetas que los jóvenes hacen e intento comer algún resto de bocata o el pan de las palomas desperdigado en el césped hasta que recibo la amonestación cotidiana.

Disfruto de un paraíso solo alterado por la presencia de algunos congéneres que no me caen bien. No soporto a los bulldogs franceses. Muy tranquilitos, muy tranquilitos. ¡Ja! Menudo mordisco me dio cuando era pequeño el del vecino de la calle San Pedro, en Tías. Por no hablar ahora del bichón maltés de la vecina. Se cree que no me he dado cuenta. Está enamorada de Eduardo. Cada vez que lo ve en el ascensor le hace cabriolas. Los celos me pueden pero me resarcí el otro día. En un descuido de mi ama, que leía la correspondencia esperando el ascensor en la planta baja, se abrió la puerta y apareció la perrita. Venga a ladrar, venga a ladrar. Como estaba la correa floja, aproveché y le di un buen susto. Lo peor fue el disgusto en casa a la hora de la comida. Desde entonces me ponen el bozal, exceptuando mi amo. A él no le engaño. Ya le he hecho muchas y tenemos telepatía. 

Thomas y Twingo (2014)
Adoro a mi amo. Imaginaos, me deja tirar de la correa que él sujeta, mientras mantiene el equilibrio en un longboard para no caer cuando hacemos giros de 90 grados, levantándome un poco por el aire, o se me cruzan los cables al plantarse en mitad del camino, retándome, un inoportuno perro. En Navidad dejamos al personal del Reducto flipando con  los cuernos de reno y mi amo con el gorro de Papá Noel. ¡Incluso me hacen protagonista de sus tarjetas de felicitación a la familia y amigos!

Esta tarde de sábado ha sido una sorpresa. Syra se ha ido a Playa Blanca, a la Feria del Libro. Tenía intención de sacarme un rato antes pero al verme tan feliz descansando con mi amo, me ha pasado una mano suavemente por el lomo y le ha dejado una nota en la cocina. -Vendré pronto, da un paseo a Twingo. Después haremos la compra- decía.

Realmente me he hecho el sordo aunque dicen que es una enfermedad congénita. De eso nada. Escucho perfectamente el leve sonido de caer algo en mi comedero y por supuesto los diferentes matices de voz como el tono grave de mi amo cuando arrasé con todas las hierbas aromáticas de la terraza. La albahaca, el perejil, el romero, el tomillo. ¡Qué festín! 

¡Qué divertido ha sido el paseo de esta tarde en longboard! Una vez más he ido a una velocidad supersónica. Nadie me obliga pero a mi amo y a mí nos sube la adrenalina; nos sentimos más jóvenes. Menos mal que mañana hará 7 años que me operaron de los ligamentos de la pata derecha. Mi veterinario Ramón es un experto traumatólogo. También cuidó de un perro bardino que tuvieron mis amos, uno de los 6 cachorros de la misma camada que recogieron en Papagayo en 1992. Tienen un retrato de Drake y otro mío que dibujó Marina a lápiz cuando iba a clases de Arte con Mariola Acosta en Tías. Los dos están colgados en casa. ¡Están chiflados!

¡Uy! ¡Ya llega mi ama! Pronto, como decía en la nota.¡Qué raro! Al atravesar el umbral de la entrada no ha sonreído al verme repantingado en el puff de Marina. ¿Qué ha dejado Syra en la mesa del salón? ¡Ah! Es un sobre violeta. De reojo la observo. Está ensimismada mirando a mi amo acariciarme la cabeza y las orejas negras que tanta gracia le hacen. Thomas está sentado en el sofá beige que ya presenta alguna marca de mis subidas clandestinas. ¡Qué cómodo estoy ahí con mi mantita verde cuando me dejan solo en casa!

Hogar, dulce hogar
Me seguiré haciendo el dormido hasta que Syra me avise para cenar. ¿Se habrá dado cuenta que le he cogido los caramelos de la habitación? Todavía me echa en cara aquel día, recién llegada del IES Zonzamas, que puso el bolso en la cama y yo, mientras estaba ella en el baño, metí el hocico en su interior .¡Qué ricas estaban las palmeritas que le había regalado su compañera Elsa!

Hogar, dulce hogar.

El vínculo entre un perro y su dueño es similar al de una madre con su hijo

Así lo determinó un equipo de científicos del departamento de Ciencia Animal y Biotecnología de la Universidad Azabu (Japón). El estudio, publicado en la revista Science, demostró que la hormona del amor (oxitocina) es la que ha creado una conexión tan fuerte como la que se crea a nivel biológico entre padres e hijos.


http://www.muyinteresante.es/naturaleza/fotos/curiosidades-cientificas-sobre-los-perros/amor-perruno

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